Encabezado Nuestro impacto

Por qué lo hacemos

En Uruguay, las desigualdades sociales se reflejan con fuerza en las aulas: el contexto en el que nace cada estudiante sigue siendo uno de los factores que más determina sus oportunidades educativas y, por lo tanto, sus oportunidades de vida.

Cada estudiante tiene derecho a tener docentes que crean en su potencial, que lo acompañen y que le abran nuevas posibilidades. Por eso trabajamos acompañando la docencia en contextos de mayor vulnerabilidad, formando y acompañando educadores comprometidos con fortalecer la educación desde el aula.

Lo hacemos porque la educación es una de las herramientas más poderosas para construir un país más justo.

Trayectorias educativas

En Uruguay tenemos un gran desafío educativo

Indicadores de egreso según nivel socioeconómico (NSE)

Adolescentes entre 15 y 16 años cursando educación media básica

NSE
muy alto

84%

NSE
muy bajo

54%

30

puntos porcentuales
de diferencia

Adolescentes entre 18 y 19 años cursando educación media superior

NSE
muy alto

71,1%

NSE
muy bajo

20,2%

50,9

puntos porcentuales
de diferencia

Asistencia a clase

La asistencia también refleja desigualdades

En 2023, estudiantes de liceos públicos de enseñanza media básica en promedio:

perdieron

35

días de clase

durante el año

Fuente: Unicef Uruguay con base en estadísticas de la Dirección General de Educación Secundaria (DGES)

Liceos de
NSE más alto

27

inasistencias

Liceos de
NSE más bajo

41

inasistencias

14 días menos

tuvieron en promedio los estudiantes de contexto socioeconómico más vulnerable

 

La asistencia no depende únicamente de decisiones individuales. Los adolescentes de contextos más vulnerables enfrentan mayores barreras económicas, familiares, territoriales y sociales para concurrir regularmente a clases, lo que reduce sus oportunidades de aprendizaje y profundiza las desigualdades educativas.

14 días menos

tuvieron en promedio los estudiantes de contexto socioeconómico más vulnerable

La asistencia no depende únicamente de decisiones individuales. Los adolescentes de contextos más vulnerables enfrentan mayores barreras económicas, familiares, territoriales y sociales para concurrir regularmente a clases, lo que reduce sus oportunidades de aprendizaje y profundiza las desigualdades educativas.

Más días de clase importan: cada jornada cuenta para aprender, crecer y construir un mejor futuro.

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